BELLEZA Y DIGNIDAD DEL  ALMA

 

Definiendo al ser humano como expresión máxima del amor de Dios Creador, creando un ser a Imagen y semejanza de su propia Dignidad (Gn 1, 26).

 

COMPARACIÓN DEL ALMA CON UN CASTILLO

 

El castillo es por sí mismo la casa de habitación de un Rey, ese castillo tiene muchas moradas, morar es habitar, es vivir. Obedece a la promesa de Cristo de preparar una morada  o mansión para cada uno de nosotros, que lo seguimos conscientes de que El es  Camino,  Verdad y Vida, único camino que conduce al padre.

 

BIENAVENTURADOS LOS LIMPIOS DE CORAZÓN PORQUE ELLOS VERÁN A DIOS

 

En esta morada primera, santa Teresa nos muestra cómo el pecado ensombrece la belleza y dignidad de nuestra alma. Para entablar una verdadera amistad con Dios, es necesario vestirnos de humildad, es especial reconociéndonos pecadores y conscientes de nuestra vulnerabilidad ante el mal que circunda la existencia, iniciemos  un caminar hacia lograr la pureza del corazón, por medio de los sacramentos, en especial el de la confesión o reconciliación  y la Santa Eucaristía,  que nos va fortaleciendo alejándonos de las oportunidades de pecar.

 

URGENCIA DE LA ORACIÓN

 

Única manera de franquear la entrada al castillo interior, sabiendo que Orar es hablar en amistad con aquel que sabemos que nos ama, pero siendo conscientes de que “aquel que nos ama” es DIOS, REY DEL UNIVERSO, PLENO DE MAJESTAD, GLORIA Y PODER.

 

LA ORACIÓN ES PODEROSA Y EFECTIVA

 

Su efecto se hace tangible en el mundo. Orar es presentarnos ante Dios, con pocas palabras y mucho corazón. Dios nos conoce, no necesita que le contemos nada de nosotros. Solo pararnos frente al El, y permitirle amarnos como El quiera. El quiere  hacernos felices.

 

EL PROPIO CONOCIMIENTO

 

Los planteamientos de Santa Teresa, nos inducen a conocernos a nosotros mismos a la Luz de la Imagen y Semejanza que Dios ha regalado de Si mismo al ser humano. Esta grandeza y dignidad de nuestra alma, de nuestro ser, nos centra en el amor que Dios creador nos tiene: Dios se complace en nosotros, en cada uno de nosotros, nuestra naturaleza creada esta diseñada para la felicidad que Dios nos tiene preparada, cuando verdaderamente nos encontramos con El. Dios al crearnos y por el bautismo nos hace participes de su Gracia y Divinidad.

 

El auto conocimiento es una herramienta de crecimiento espiritual, reconociendo con humildad, con sencillez lo que necesitamos mejorar en nuestra vida, pero también reconociendo con la misma humildad y sencillez, los grandes dones, capacidades y cualidades que Dios ha puesto en nosotros y que nosotros hemos cuidado a través de la vida.

 

CONOCIMIENTO DE DIOS

 

Nuestro referente siempre ha de ser el CONOCIMIENTO DE DIOS, para que al verlo al EL podamos conocer y trabajar en nuestra alma, para descubrir en ella, la belleza de su Imagen y semejanza con El Señor. El autoconocimiento a la luz de Dios, ennoblece las potencias del alma (razón, entendimiento y voluntad), nos hace más inclinados al bien , por estar observando al Bien Personificado en Dios. Así desaparecen el miedo, la tristeza y la falta de ánimo para emprender obras grandes. EL Amor de Dios nos eleva a nuestra real condición de hijos por el Hijo.

 

HUMILDAD

 

Seamos cuidadosos de no caer en la “falsa humildad” de sentirnos demasiado indignos de la grandeza de Dios. Tampoco caigamos en la Soberbia que nos impide ver nuestros puntos débiles. Ambos extremos son un ardid del demonio para hacernos desistir del camino y evitar que nos conozcamos y nos acerquemos al amor de Dios. El tema de la humildad en la obra de Santa Teresa es de gran profundidad. Aun no la abordaremos. El otro extremo es que nos creamos ya santos y salvos y pretendamos instruir a los demás, podemos hacer grandes perjuicios, aun nuestras virtudes no están fuertes. Apenas iniciamos el camino.

 

INTERCESIÓN Y ACOMPAÑAMIENTO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARIA

 

En todo el camino. Dios nos ha dado unas armas que son LA HUMILDAD y LA DETERMINACIÓN las cuales nos sirven para desarrollar y fortalecer las potencias del alma. Con ellas poco a poco podremos  entender  los engaños del demonio y evitaremos caer en sus ardides. Mientras estas defensas se desarrollan, pidamos a Dios, a mamita María y a los santos su protección para estas batallas. En todo tiempo de nuestra vida, aun, cuando nuestra experiencia espiritual sea grande, es necesario pedir a Dios, a La virgen María y a los santos su protección del mal. (“Líbranos del mal”  nos enseñó Jesús en el Padre Nuestro). Estas batallas se ganan a base de perseverancia, humildad y sobretodo CONFIANZA EN DIOS.

 

LOS DESTROZOS DEL PECADO EN EL ALMA

 

El pecado daña nuestro castillo interior llegando al punto de que  aun teniendo obras y frutos en lo temporal, estos de nada nos sirven para la salvación del alma,  estas obras y frutos por grandes que sean, no nos llevan al cielo. Se quedan aquí en lo temporal, y útiles son en lo temporal, pero si no está arraigados en Dios, no nos sirven de salvación. Los frutos y obras del alma que está en pecado mortal, no son gratos a Dios.

 

NO HAY QUE TENER MIEDO

 

Ni dejarnos desanimar por nuestra propia imperfección.

 

EL AMOR A DIOS Y AL PROJIMO

 

Son lo fundamental en este camino hacia la plenitud, hacia el cielo, hacia la Morada eterna que Cristo nos ofrece en su patria Celestial. Pronto llegaremos a las altas moradas, en las cuales el Amor de Dios nos Invade, nos transforma y nos desborda.

 

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1ª MORADA